miércoles, 21 de marzo de 2007

Zapatos desteñidos

Supongo que esos zapatos vienen de algún lugar a este frío paradero, pero no sé de dónde. Por su apariencia parecen venir de muy lejos, porque están sucios, viejos y desteñidos. Llegan unos zapatos ajados, sin lustrar, algunos tacos, luego zapatillas y sandalias... Pasos apurados, alegres, inquietos y algunos firmes, pero todos parecieran reflejar rostros y son muchos en pocos minutos.

Cada uno debe tener una historia. Unos golpean una y otra vez el suelo, como con rabia; otros, no paran de moverse de un lado para otro, muy ansiosos. Después de varios minutos, no son rostros sino personalidades. Ninguno habla, aunque todos parecen querer decir algo, inclusive gritar, pero no lo hacen sino que murmuran en el silencio.

Han pasado más de treinta minutos y cada uno sigue en el mismo lugar pero en una ubicación diferente. No falta ni uno solo, no hay nadie nuevo. Pero todos ahora parecieran estar cansados. Acá comienzan a escucharse palabras, quejas sobre lo que les ocurre, uno comienza a hablar y todos se le unen.

Ahora quieren ser escuchados, todos tienen una teoría diferente; el zapato viejo piensa que todo esta mal y los zapatos nuevos piensan que esto algún día se va arreglar. Los zapatos desteñidos dice tener rabia porque esta nueva forma de transporte lo hace sentir humillado y sin dignidad. Todos conversan esperando a que algo pase pero no pasa nada.

Viene un bus repleto, no para. Luego pasa otro y no les sirve a todos. Algunos se pisan tratando de subir, pero es imposible, no hay lugar para un alfiler más. Varios quedan abajo. Mientras tanto, algunos se preguntan como pueden resolver su problema, pero no hay más alternativa. Uno resuelve que la única solución es seguir más tiempo esperando en el paradero.

Saludo!!!

Hola profe!!!! Espero que este año pasemos todos...bye